Huertitas

La huerta de Tincho: hierbas aromáticas todo el año

Una mamá trabajadora buscaba una actividad que la conectara con su hijo. Decidieron hacer una huerta. Tuvieron plantas de tomate que les dio dos a tres docenas de frutos. Hoy ya no compran nada de aromáticas pero como no tienen suficiente terreno para ser autosustentables “cuando podemos ya vamos al mercadito agroecológico“.

 

(Foto: archivo Adri Closs)

(Foto: archivo Adri Closs)

En el portón de su casa en Loma Pyta, Adriana Closs recibió a Huertitas un domingo, en una tarde tan radiante como esa sonrisa característica en ella que en contadas ocasiones se le desaparece del rostro.

Martín Caballero Closs (6), más conocido como Tincho, esperaba también la visita junto a Héctor, su papá. Antes de empezar el relato y el recorrido, nos acercaron una jarra dentro de la que tintineaban los hielitos que refrescaban la limonada. Los limones, de su patio.

Adri y Martín (Foto: Adri Closs)

Adri y Martín (Foto: Adri Closs)

 

El arranque: las lechugas devastadas y a empezar de cero
El inicio de la huerta es bastante anecdótico. Tres años atrás, Adri, que es comunicadora de profesión, buscaba una actividad que pudiera compartir y apasionar a ella y su pequeño. En aquel entonces, un diario de circulación masiva en el país vendía sus ejemplares con un suplemento que regalaba semillas de lechuga.

Cultivaron las semillas en un cantero de la casa y todas brotaron. Recordar la emoción de aquella primera experiencia de brotes exitosos, ensancha la sonrisa de Adri. Un poco después, cuando las hojitas prometían mucho, se vino un temporal que causó memorables perjuicios en el barrio.

Las lechugas quedaron devastadas. “Fue un día súper deprimente. Todo el barrio amaneció sin luz y agua, los postes todos caídos…”, dice. Como llevan registro de todo, hasta tienen fotos de Martín mirando el cantero arrasado, muy triste.

Después de la tormenta. Año 2012 . (Foto: Adri Closs)

Después de la tormenta. Año 2012 . (Foto: Adri Closs)

 

Pero la huerta progresó

En un recodo del patio se abre un espacio que da a la ventana de alguna habitación. En ese rincón hoy se desborda la albahaca, el boldo brasilero, un arbusto de frutitos rojos que en principio pensamos era Ky’ỹi (ají) pero es locote rojo dulce. “En esa pieza no hay mosquito que entre”, dijo Adri aludiendo a los aromas intensos que de ahí se desprenden y los repele.

De una de las paredes pende un buen ejemplo de huerta vertical hecha de palets, especial para aprovechar espacios reducidos. Desde dentro de sus huecos se erigen cebollita de hoja, orégano, tomillo, ajo en hojas. Aquí y allá vemos menta, hierba buena, romero…

Huerta vertical

Huerta vertical

Y ya al fondo, en un espacio abierto con baldosas, que sería el equivalente a un patio trasero, los canteros a los costados y las macetas coloridas dan su toque. A tres años del episodio de las lechugas, crecen el hinojo, burrito, laurel, eneldo, salvia, cedrón paraguay, cedrón capi’i, jengibre.

El color y la vida del bricolaje y de las plantas
En ese afán por hacer valer cada área y que broten la vida y los colores, los tres se engancharon, pero Adri aclara que Tincho hace equipo con su papá en lo que respecta al reciclado y el arte. Al punto de que ningún tubo de papel higiénico se salva del bricolaje de Martín.

Foto: Adri Closs

Foto: Adri Closs

Entre tantos beneficios que provee esta actividad, dice que el patio y la casa se alegran con las plantitas. Ella fue a vivir allí cuando tuvo a su hijo y un poco después de hacerlo comenzaron los cambios, incorporaron las macetas coloridas y las plantas. “Todo el ambiente cambió. Es otra cosa sentarse al patio hoy”, reconoce.

Recomendación de “La Huerta de Tincho” para empezar una en casa
Adri recomienda iniciar con aromáticas. “Hasta podés poner macetas en la ventana de tu cocina si entra luz. No tiene precio arrancar de ahí mismo al momento de cocinar. Por ejemplo, si comprás cebollita en hoja, no tires la raíz. Plantá y en una semana ya tendrás nuevas”.

“Todo lo que es aromáticas, ya no compramos del súper. Si hacemos un asadacho purete y al día siguiente nos duele la panza, ya tenemos boldo a patada para un té. Es necesario aprovechar los espacios abandonados en las casas, llenar de verde la tierra. El aroma al regar es incomparable” agrega.

“Con el aloe mi técnica es, por más chiquita que sea la planta, ponerla en un recipiente grande para que tenga hijitos”

“Con el aloe mi técnica es, por más chiquita que sea la planta, ponerla en un recipiente grande para que tenga hijitos”

 

Tendencia urbana de plantar en las casas
En cuanto a la cada vez más creciente tendencia de cultivar en la ciudad, Adri dice: “Yo me pregunté en su momento si era porque yo estaba en la misma sintonía que veía tanta gente en esta onda, pero realmente creo que es algo que entró y qué genial, porque nos ayuda muchísimo a valorizar lo que cuesta alimentarse”.

Recuerda un cartelito que leyó por ahí alguna vez circulando en internet y que dice: al menos una vez en tu vida vas a necesitar un abogado, un escribano, un doctor… pero todos los días necesitás del campesino, de la campesina. “Cuando nos sucedió lo de las lechugas, yo lo primero que pensé fue: pucha, esto es lo que les pasa permanentemente a ellos y tienen que comenzar todo de nuevo”.

"Da demasiada satisfacción, son como hijitos, por eso les quitamos tantas fotos"

“Da demasiada satisfacción, son como hijitos, por eso les quitamos tantas fotos”

 

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