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Yerbas emblemáticas II: “Tanto me gustó esta yerba que quise que todo el mundo la probara»

La historia de una ronda de mate decisiva. Norma Ávila, activista de culturas originarias, nos contó cómo fue que una yerba producida en los montes de Canindeyú y de acuerdo a la ancestral tradición guaraní, llegó a comercializarse en Gran Asunción.

 

Nos da las coordenadas de su casa en un barrio residencial de Asunción, la capital paraguaya, y advierte que la numeración está tapada por plantas. En contrapartida da de referencia un árbol -un palo borracho o samu’u- que nos ayudará a llegar bien.

Amable nos recibe e invita a un patio que nos sustrae del ruido que a dos cuadras emana de una de las avenidas centrales de entrada y salida de la capital.
Estamos rodeados de árboles frutales y espacios reservados a pequeños cultivos como mandioca, chipotle -una especie de locote venida de México- y ojo de dragón, una planta taiwanesa que da frutos exquisitos, nos explica. Es vegetariana, cuenta.

Nos invita mamones y mandarinas y tiene preparado un termo de tereré. Aunque trajimos el nuestro, lo dejamos a un lado porque sabemos que su guampa está cargada con la yerba mate sobre la cual venimos a hablar, y sabemos que ese sabor es difícil de encontrar en otra.

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Era el 2006
Norma se define como “cultureña” para detallar lo que hace, una palabra que ella rescata de los pueblos originarios. “Una parte muy importante de mi vida tiene que ver con la cultura originaria”, dice.

Es cantante en el grupo Pynandi (en guaraní: pies desnudos), promotora de la venta de la yerba que nos reúne esa tarde de charla, docente del idioma guaraní y emprendedora de ropa de alta costura con “Caraguatá, estilo étnico”, que combina el algodón orgánico y las fibras de caraguatá, una palma que las comunidades indígenas procesan ritualmente.

Siempre estuvo vinculada a las comunidades originarias de forma afectiva y sin ninguna institución de por medio, sino por lazos de amistad con ellas.
En 2006 referentes de una comunidad ava guaraní ubicada en la región de Yasy Kañy, departamento de Canindeyú, a más de 300 kilómetros de Asunción, vinieron a la capital a hacer trámites ante instituciones estatales.

Ella los recibió en su casa y les dio hospedaje mientras duraban las gestiones. En la mañana, Norma se levantó hacia las 3 AM para preparar el mate y compartir con los líderes comunitarios.

A los pocos mates, uno de los líderes le pasa la guampa y le dice, parco: -“Ndahevéi etéma nde ka’ay” (ya perdió el gusto tu mate)

«Encima que me desperté temprano para hacer el mate, viene y me dice esto», pensó en aquel entonces y hoy ríe al recordar. Entonces sirvió de vuelta el mate y mientras le pasaba de vuelta al líder, le retrucó: -“Ndarekói che la ka’a porä” (no tengo yo otra yerba que sea mejor). Ahí terminó la conversación sobre el tema.

Una semana y media después, le telefonean de la comunidad donde vivía el líder y le dicen que tienen 96 kilos de yerba para ella, para que tenga. “Tanto me gustó esta yerba, que quise que probara todo el mundo…Esa fue la forma de cómo me metí. Yo no tenía idea de la yerba ni del comercio. Poco a poco fui entendiendo”, explica. Así empezó la historia de la comercialización de esta yerba en Gran Asunción.

Tenemos que elegir un nombre
Visitó a sus amistades y les llevó paquetitos para que probaran, se compró una balanza pequeña y empezó a repartir, después vio que había necesidad de molerla un poco de vuelta. “A la gente le era raro, a algunos no le gustó; a otros les fascinó”, dice.

En esos caminos iniciales se dio cuenta de que tenían que darle un nombre a la yerba y decidió que quienes debían elegir eran los de la comunidad que la producía. Le respondieron “Ñande ka’aite” (nuestra yerba original). Ese nombre no pudo inscribirse en el registro de marcas por cuestiones burocráticas. Y finalmente quedó “Origen Ka’aite”.

Desde entonces y hace nueve años que la comunidad guaraní cosecha las plantas de ilex paraguayensis silvestres, las procesa de acuerdo a técnicas ancestrales dándole un ahumado gusto y saca sobre moto las bolsas, estas son subidas a un autobús que viaja a la capital y Norma las retira de la estación donde llegan. Las sube a su vehículo y las acarrea hasta su casa, donde empieza de nuevo un proceso final del producto.

Origen ka'aite: Oro verde de la selva

Origen ka’aite: Oro verde de la selva

La calidad de las yerbas
Norma nos cuenta que mensualmente comercializan al menos 300 kilos de yerba y en las mejores ventas, hasta 500 kilos. Que ella se encarga de todo: coordinar telefónicamente, retirar las bolsas, descargarlas, molerlas, limpiarlas y empaquetarlas.

Comenta que según un análisis de la Asociación de Yerbateros del Paraguay la mayoría de las yerbas procesadas industrialmente y que se vende en el mercado local, en realidad sólo tienen yerba en un porcentaje del total de su composición. ¿»Y el resto que es”?, se pregunta. Esto nos sugiere que la tendencia de aceptación y consumo de yerbas producidas ecológica y artesanalmente puede aumentar.

Norma aborda otro de los temas centrales para uno de los productos consumidos masiva y diariamente por paraguayos y paraguayas: el costo. Aunque “Origen Ka’aite” puede llegar a ser un poco más caro que otra yerba producida industrialmente, proporcionalmente sale lo mismo, pues las yerbas industriales pierden rápidamente su gusto y hay que renovar los recipientes, explica.

También menciona otro elemento central para entender el espíritu de comercialización que rodea al producto: “Con Origen Ka’aite lo que hay que saber es que no son máquinas las que cosechan ni muelen. Yo tampoco meto en una máquina la yerba, muelo en el angu’a (mortero)”. En este proceso, importa todo esto para lograr el sabor que tiene, explica.

Para ella, lo más importante es que las familias guaraníes que producen sepan que la gente de la ciudad valora mucho el producto. Además de que el precio al que se vende en Asunción triplica el precio al que consiguen vender en la región donde viven, lo que significa ingresos a las familias que se dedican a esto.

Norma confiesa que en muchas ocasiones pensó dejar de hacer esto, pues implica todo un proceso de trabajo (“termino verde luego de moler”), y dice que si sigue es porque le apasiona.

Como parte de esto le tocó ir a la ciudad italiana de Turín para compartir una feria con productos especiales de todo el mundo. “Origen Ka’aite” era la única yerba en exposición, y era realmente especial.

“Yo me siento muy honrada al saber que participo de la producción de uno de los mejores productos de su especie”, dice.

LUGARES DE VENTA
La yerba Origen Ka’aite no está en supermercados, se vende en comercios que participan de similares valores en torno a la alimentación. Se la puede encontrar en El Granel, Prana: frutos de la tierra, Flor de la Vida, Tu Kokue, De La Huerta Orgánica, Aratex y Don Tereré.

Se puede conocer más sobre la yerba y entrar en contacto con Norma a través de la cuenta Origen Ka’aite en Facebook. Se acepta gente que aporte trabajo voluntario para el proceso final del producto y empaquetado.

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