Huertitas

“Cuando nos quedamos sin perros, decidimos tener la huerta”

Una joven pareja del barrio Sajonia y sus dos niñas pequeñas atesoran una nueva emoción desde hace dos meses, cuando empezaron a materializar su pequeña huerta en el patio trasero. En pocas semanas florecerá en hojas verdes, tubérculos y hortalizas.

No importa que sea una tarde de frío y llovizna, Paz Ferreira nos está mostrando sus tablones de acelga, espinaca, cebollas moradas, sus plantas de mandioca, batata, poroto,  tomate, papa y sus hojas de verdeo y ajo.

Todavía no consumieron nada de allí, porque recién empezaron hace dos meses, cuando dejaron de tener los dos perros de gran tamaño que vivían con ellos.

Paz y su esposo Cristian Caballero siempre pensaron tener una huerta en la casa, especialmente la idea se reforzaba cuando los precios de la acelga, espinaca y cebolla – hortalizas que más consumen en casa-  se disparaban.

En mayo una persona cercana a la familia, que tiene una chacra, les hizo llegar unas ramas de mandioca y batata, para que cultiven.

Batata

Batata

“Cuando Mabel vio las ramas de mandioca y batata, nos mostró cómo se ponían en la tierra para que prendan. Ella ayudaba a su papá en la chacra hasta los 16, y cuando empezamos la huerta, nos dijo que le vinieron todos los buenos recuerdos”, explica Paz, en referencia a la señora que le ayuda con las tareas de la casa,  que hoy es la más entusiasmada con la huerta.

La intervención de Mabel, explica Paz, fue crucial para que las mandiocas y batatas prendan, y con ellas la expectativa sobre otros cultivos. Con este impulso sobrepasaron esa barrera inicial que suelen tener todos los emprendimientos.

El tablón de cebolla morada, explica Paz a Huertitas.

El tablón de cebolla morada, explica Paz a Huertitas.

Para que sus niñas Ema y Julieta se involucren, decidieron invitarlas a plantar porotos ya que germinan rápido; después enterraron papas, dientes de ajos, aparecieron plantines de tomates, les regalaron brotes de verdeo y después Cristian se encargó de comprar semillas de acelga, espinaca y cebolla, en una suerte de planificación en torno a lo que más se consume en la casa.

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Espinacas

Por el momento, para esta familia, todo es experimentación, prueba y error, descubrimiento, entusiasmo, aprendizaje. En unas semanas más, el lugar que estamos conociendo estallará en frutos, tubérculos, hojas verdes y saludables, y abrirá nuevos desafíos.

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