Consejos

Semillas: primeras en el despertar de la conciencia sobre la importancia de comer bien

El pasado 27 de marzo se realizó la feria de productos agroecológicos Jakaru Porã Haguã (*). En medio del intercambio de productos y experiencias se desarrolló un conversatorio sobre semillas. En este apartado reproducimos la intervención de Soledad Martínez, ingeniera agrónoma, vinculada al movimiento Slow Food en Paraguay y referente en el impulso de huertas urbanas.

Soledad Martinez

A. Velázquez / Oxfam en Paraguay

El rol fundamental de las mujeres

“La semilla no solo es el medio de reproducción de las plantas, sino que además de ese significado tan fundamental y esencial para nuestras vidas: también es alimento, es la comida de todos los días. Es medicina, pero también es cultura.”

Representa un conocimiento ancestral que nos viene de 8 mil años de historia y nos viene hoy en forma de semilla gracias a todo ese trabajo de cuidado de mejoramiento natural que se fue desarrollando a través de la experiencia de tanta gente y, sobre todo, de las mujeres. Ellas han tenido ese rol fundamental de enseñar a sus hijos a cuidarlas, a preservarlas y reproducirlas.

Fundamental en este trabajo de ser generadores de alimentos buenos, limpios y justos como decimos en Slow Food. Buenos por el sabor, por la calidad. Limpios porque están libres de cualquier tipo de contaminantes. Y justos porque nos llegan del grupo de gente que está conectada a la tierra desde tiempos ancestrales y más que lucrar buscan desarrollarse y mantener su forma de vida ligada a la tierra.

Nuestras semillas en peligro y las grandes corporaciones
Estamos asistiendo a un momento de la historia de la humanidad donde nuestras semillas están en terrible peligro. Todas estas prácticas milenarias que nos han permitido desarrollar un montón de variedades locales, naturalmente adaptadas a nuestras condiciones, que se desarrollan con las condiciones propicias y que, por lo tanto, nos dan el mejor alimento.

Por ejemplo, la sandía que comemos acá en temporada, la semilla local que fue guardada por nuestros agricultores y agricultoras y que no solamente tiene un sabor especial sino que tiene el código para poder extraer los mejores nutrientes de la tierra y convertirlo en alimento que nos llega. Ninguna otra semilla tiene esa capacidad, solamente la nuestra.

Y todo esto que es tan fundamental para nuestra vida diaria, está en peligro hoy. Las grandes corporaciones, las grandes empresas del agronegocio lo único que buscan es el lucro y manejar el sistema alimentario. Frente a este problema que nos plantea Monsanto y otras grandes corporaciones, existe un grupo de personas que estamos cultivando y cuidando las semillas.

Pero necesitamos fortalecer vínculos, articular mejor los esfuerzos que estamos haciendo, para poder generar las condiciones de seguridad en la producción y reproducción de las semillas. Poder compartir, poder tener una cantidad representativa que torne la producción sustentable.

Sin embargo, es posible, ante el despertar de la gente
Tener un kilo de semillas para un productor significa el sustento. Pero cada vez, la diversidad de material genético está disminuyendo por estas causas que conocemos. La expulsión de campesinos e indígenas de sus tierras, que no puedan desarrollar su trabajo libremente y en estos últimos años los pequeños agricultores no tienen apoyo para desarrollar sus tareas. Todo este conjunto de cosas y presiones hacen que cada vez tengamos menos semillas.

En este momento en nuestro país y sobre todo en Asunción y otras ciudades grandes, se está dando un fenómeno muy lindo, un despertar de la gente y de la conciencia hacia la importancia de comer bien. Y esto significa primero elegir qué vamos a comer y elegir significa involucrarse de una manera muy activa en el tema de también producir de nuestros alimentos y en este punto intervienen las semillas.

Yo que trabajo con huertas hace muchísimo tiempo, siento una frustración muy grande cuando la gente me pregunta: ¿Y de dónde consigo las semillas? Qué tristeza porque en realidad los que producimos, los que cultivamos la tierra tenemos un poco de semilla de cada cosa. Por ese deseo intenso que tenemos de que toda la gente pueda tener su comida en su casa, en su departamento, en su patio, en su jardín…

 

Hay mucha gente que tiene un terreno más grande, casa de fin de semana y que tiene en este momento ese interés; hay un creciente interés por cultivar pero no se tienen semillas suficientes. Intercambiamos pequeñas cantidades pero el gran desafío de producir a nivel agroecológico, que la producción agroecológica se imponga en nuestro país, depende también de poder tener una disponibilidad de semillas en cantidad y calidad adecuadas

Todas las semillas nativas que tengamos, las tenemos que sembrar, darles vida. Poner en tierra, que la gente vea, pregunte.

 

* La Feria Agroecológica Jakaru Porã Haguã («Para que podamos comer bien») se realiza desde 2012 y para este año se prevén tres ediciones más, con el objetivo de acercar a consumidores de la ciudad la producción generada bajo el modelo de la agricultura familiar campesina. La edición por el «Mes de las Mujeres» es organizada por Decidamos Campaña por la Expresión Ciudadana, el Centro de Documentación y Estudios (CDE), el Servicio Ecuménico de Promoción Alternativa (SEPA), Slow Food Central Paraguay (Karu Mbegue) y Oxfam en Paraguay; con el apoyo de la Municipalidad de Asunción y Puerto Abierto.

Deja un comentario